Para concluir esta etapa formativa en circulación artística y espacios de formación, a continuación voy a enunciar algunas reflexiones sobre las potencialidades y desaciertos en los cuales es necesario evaluar para posteriores sesiones y que quede como evidencia para los futuros practicantes que se vayan a integrar a la Escuela LAV con tal de mejorar la experiencia de formación de práctica pedagógica en la LAV.
Para comenzar, analicé que la práctica estuvo fragmentada a dos momentos claves en los cuales noté una separación metodológica a tal punto de que quedó el proceso partido perdiendo el rumbo primario de lo que se venía haciendo antes, cuyo final provocó una separación comunicativa grupal. Uno, fue el proceso de la circulación artística donde se involucró la planimetría sensible y el ejercicio pedagógico [PedEstal] y dos, el espacio de formación cuya idea inicial era de activar los espacios de la LAV los sábados, pero por circunstancias horarias y climatológicas, se trasladó a días entre semana.
En la primera, si bien estábamos recolectando las voces de los profesores desde un ejercicio de cartografía sensible -el cual considero, tuvo grandes hallazgos desde los sentires de los profesores que en algunas cosas aciertan con los estudiantes como el concepto de la restricción- al momento de la actividad [PedEstal] no me quedó claro cómo se podía unificar los ejercicios de circulación con la cartografía y con la restauración de pedestales, esto lo menciono porque al principio los participantes de las primeras sesiones estuvieron animados a participar y posteriormente no volvieron los demás fines de semana. Esto me produjo preocupación. Tal vez sea porque el ejercicio de la restauración involucraba convertirse en una "mano de obra" para la reparación de los pedestales provocando que no sea atractivo para continuar el proceso, además de que para la restauración tocaba en su mayoría usar materiales autogestionados y la planimetría sensible quedó relegada a un segundo plano por lo que la voz de ellos se vio enfocada más en la restauración que en la experiencia de enunciación con la cartografía.
En la segunda, considero que fue el momento más crítico. Si bien había una problemática en involucrar la intervención estudiantil con los mobiliarios, paredes y demás elementos dentro del espacio LAV, considero que las medidas burocráticas han estado tan estrictas que provocan que, al contrario de su activación, produzca tanto en profesores como estudiantes una negativa al usar los elementos debido a todos los trámites que se deben generar desde el permiso por correo, pasando por la confirmación presencial y sin mencionar la propuesta de involucrar un manual de uso de espacio que considero que añadiría más barreras y restricciones al momento de usar los espacios y elementos de la LAV. Por ejemplo, en voz de mis compañeros notaron la problemática de usar los módulos de exhibición donde los que fueron restaurados era más difícil su acceso a comparación de los que no se habían restaurado, a tal punto de usar otros mobiliarios como sillas y demás para compensar el pedestal. Aquí cabe señalar que todo esto se produjo por la pérdida de objetos en la LAV en semestres anteriores antes de la pandemia, donde produjo un aura de inseguridad constante, sin embargo, la restricción burocrática produce la paradoja de hacer sentir menos accesible el uso de los elementos que tiene la facultad, o al menos, eso es lo que se evidencia con lo recogido en las experiencias.
Considero que fue un grave desacierto establecer de una vez los temas a trabajar en los espacios de formación debido a que no teníamos claro qué hacer para abordar el tema y que de un modo u otro se volviese atractivo para que se mantenga su asistencia. Desde mi óptica, los temas dados en los espacios de formación son para cierto público de la Licenciatura que se delimitan a sólo los estudiantes de semestres avanzados en los que están en práctica pedagógica como nosotros, cuyos temas tratan la curaduría, la museología y similares, dejando de lado indirectamente otros semestres que hasta ahora inician su proceso o están a mitad de carrera. Aquí hubo una confusión generalizada y a la expectativa en cómo abordar estos temas ya que no había una preparación anterior de cada temario, ni una articulación clara. Si bien había un espacio de tutoría con la profesora López, creo que fue un sentir colectivo que al hablar sobre el tema con ella, provocaba más confusión que una ruta o enfoque sobre lo que se debía hacer, esto lo menciono con respeto, pero, sin las debidas claridades y sobre todo en los temas de los espacios de formación, "el barco coge otro muelle". Creo que esto provocó una ruptura entre los docentes en formación y la profesora porque nos sentimos en un "sálvese quien pueda" donde nos tocó buscar otras alternativas para activar nuestros espacios de formación.
Por esto, considero que este "naufragio" fue provocado por realizar varias acciones distintas y poco articuladas en todas las actividades de la práctica a tal punto que no se comprendió muy bien a donde se debía apuntar, además de que no hubo un encuentro que pueda empalmar las habilidades de cada docente en formación frente a los temas de espacios de formación otorgados. Desde mi perspectiva, siempre considero que es mejor enfocarse en un solo tema, bien sea, estudiar y practicar la experiencia de circulación artística, o bien sea, preparar desde un principio los espacios de formación, porque nos dimos cuenta que al explorar en muchas facetas, el objetivo queda disperso a un montón de retazos de actividades en los que no se condensa en algo más práctico y por el contrario, provoca que cada practicante llegue a un objetivo personal y no colectivo.
En resumen, para futuros procesos de activación de espacios, considero que debe existir mayor enfoque sobre el tema a tratar en los que no se sienta una dispersión metodológica y pueda abordarse un tema puntual desde el primer corte hasta el final. Para la asignación de temas de los espacios de formación es necesario que en un principio se vea involucrado las aptitudes e inquietudes del docente en formación, si es el caso de abrir espacios dentro de las aulas entre semana, articular una mejor comunicación con la comunidad docente y estudiantil LAV, para saber en sí qué temas son pertinentes que pueda propiciar la Escuela LAV, qué horarios son los acordados con tal de tener claridades sobre las actividades a realizar, desde una conjunción entre los saberes personales y las necesidades educativas de la Licenciatura. En el caso de la activación de los sábados, contar con estrategias que involucren a otros públicos de la universidad desde una estrategia de ingreso a particulares, niños y personas de otras carreras junto con actividades que involucren los saberes propios y la necesidad poblacional, para que los espacios de formación sean viables en su asistencia. Y por último, para la circulación artística es pertinente una flexibilidad en los trámites del uso de mobiliarios con tal de que los profesores no tengan la preocupación de tramitar lo burocrático.
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